Un regalo estupendo
10 de February de 2006 por eugenio
Un amigo mÃo se fue de viaje sabiendo que su novia necesitaba unas gafas para la vista y encontrando la ocasión de comprarle unas muy bonitas y baratas, entro en una óptica.
Después de ver unas cuantas, se decidió y le compro unas. La encargada se las envolvió y pago la cuenta, pero al marcharse, en lugar de coger la caja con gafas, cogió otra muy parecida que habÃa a un lado que contenÃa unas bragas, que seguramente algún cliente que habÃa en la óptica se acababa de comprar.
Mi amigo no se dio cuenta de la equivocación y fue directamente a la oficina postal a enviarle la caja a su novia junto con una carta.
La novia recibió el paquete y se quedo perpleja por el contenido tanto de la caja como de la carta, que decÃa:
Querida mÃa:
Espero que te guste el regalo que te envÃo, sobre todo por la falta que te hacen, ya que no tienes ningunas, pues las otras que tenÃas llevabas ya mucho tiempo con ellas y estas son cosas que se tienen que cambiar de vez en cuando.
Espero que haya acertado con el modelo, la encargada me dijo que eran la última moda y me enseño la suyas que eran iguales.
Entonces yo para ver si eran ligeras, cogà y me las puse ahà mismo. No sabes como se rió de mi la encargada, pues éstos modelos femeninos, en los hombres se ven muy graciosos y más en mÃ, ya que sabes que tengo unos rasgos muy alargados.
Una muchacha que habÃa ahà me las pidió, se quito las suyas y se las puso para que yo viera el efecto que hacÃan en una mujer; las vi estupendas, me decidà y te las compre.
Pontelas y enséñaselas a tus padres, a tus hermanos, en fin, a todo el mundo, a ver que dicen. Al principio te sentirás muy rara, acostumbrada a ir con las viejas, y más ahora que has estado tanto tiempo sin llevar ningunas. Si te están muy pequeñas me lo dices, que si no te van a dejar señal cuando te las quites y todo el mundo va a notar que te faltan.
Ten también cuidado que no te estén grandes, no sea que vayas andando y se te caigan. Llévalas con cuidado. No vayas a romperlas y sobre todo, no vayas a dejarlas por ahà y las pierdas, que tienes la costumbre de llevarlas en la mano para que todos vean tus encantos.
En fin, para que te voy a encargar nada más; solo te digo que estoy deseando vértelas puestas.
Este es el mejor regalo que podÃa haberte hecho, cariño.




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